RUI ALEIXO, EL ARTE COMO FORMA DE COMPRENDER LA VIDA

25.05.2023

Rui Aleixo, creador del logo de la Asociación Norai, tiene un largo recorrido en el mundo del arte. Es músico, cantante y también artista visual. Realizó su formación en Lisboa, en dos áreas distintas al mismo tiempo: la formación de artes plásticas y la música. Trabaja por su cuenta, sin estar vinculado a ninguna galería en particular. Él realiza su trabajo, busca cómo exponerlo para darlo a conocer. Rui se expresa a través de diversos lenguajes artísticos, combinándolos desde una mirada original y única

La vocación artística es una llamada interior, que integra la felicidad y el sufrimiento por crear y nunca llegar a expresarlo todo. Un camino para descubrir el propio mundo interior y exteriorizar lo que se siente.

Rui, ¿cómo descubriste esa capacidad creativa y la necesidad de plasmarla de maneras diversas?

Desde que era niño me gustaba mucho dibujar, cantar y también ver la realidad a mi manera. Todo lo artístico me atraía. Ha sido una atracción que nació conmigo. En cuanto fui capaz de desplazarme solo, me subía al autobús e iba a visitar museos, salas de espectáculos. Ese lado artístico lo llevaba en mí desde siempre, de tal modo que, como niño, no recuerdo haberme aburrido, porque esa capacidad creativa la plasmaba en todo, hasta en la manera de jugar con mis hermanos.

En la escuela secundaria, cuando pude elegir un área de estudio más específica, elegí la artística. A la hora de encaminar los estudios universitarios, inicialmente opté por la arquitectura, por supuesto interesado por su lado artístico. Pero después me di cuenta de que eso no era lo mío, pues no me sentía plenamente libre. Tenía la impresión de estar sometido a muchas reglas y me di cuenta de que no era lo mío. Me fui a vivir un tiempo al extranjero, para explorar mi dimensión espiritual, cristiana. Viví un tiempo en Asia, durante un año y cuando regresé a Portugal retomé los estudios, con un enfoque nuevo de mi vida. Ingresé en el Conservatorio de Música y al mismo tiempo me incorporé a una Escuela de Arte Plástico y Visual. Desde entonces, he conciliado las dos formaciones y ambas actividades. Me gusta hacer las dos cosas: cantar y pintar.

Entré en la escuela de arte trabajando la pintura pero, terminada la formación, pasé por el departamento de dibujo y escultura. Todo me interesaba. Me interesaba mucho explorar las diversas técnicas y las distintas formas de explorar el arte a través de mi expresión artística. Fue una intuición, algo que me hablaba fuertemente, incluso antes de iniciar los estudios. Era algo que me permitía expresarme. Lo sentía como una necesidad.

¿Vives el arte como una vocación, una llamada personal?

Durante la formación comprendí que no basta con ser bueno en lo que haces. El arte es una vocación muy particular, una vocación con una gran parte de sacrificio personal. Incluso si dibujas muy bien y eres un buen artista, no necesariamente consigues lograr un reconocimiento. Los espacios artísticos son complicados. Por ejemplo, no es fácil exponer en una galería, ser reconocido por el público. Sin embargo, me di cuenta que lo mío no era cultivar las relaciones públicas o pasar el tiempo asistiendo a inauguraciones, para darte a conocer en esos ambientes. A mí lo que me interesa es la creación, plasmar mis intuiciones, crear. Siempre estoy trabajando en nuevos proyectos.

A veces tengo que trabajar por encargo, dando respuestas a peticiones que me hacen y que quizás no me había planteado realizar anteriormente. Sin embargo, eso me obliga a integrarlo en mi trabajo, lo cual me agrada.

Lo que peor llevo es cuando pasa el tiempo y no consigo mostrar el trabajo realizado. No basta únicamente con trabajar, también hay mostrar lo que haces. El arte existe en la medida que surge un diálogo entre el espectador y el artista. Para mí, los medios que me ayudan a expresarme son los diversos lenguajes técnicos, artísticos. Cuando inicio un trabajo, plasmo una idea y, a partir de ahí, va tomando forma, a través de la pintura, la escultura o el dibujo. A veces me ocurre que, cuando empiezo un trabajo, no sé cómo voy a terminar expresándolo, si a través de la pintura o la escultura.


*Próximamente segunda parte de la entrevista.